David Beltrá: las huellas del azafrán

Una exposición aborda los viajes del “oro rojo” y las especias alicantinas en el mundo a través de sus envases y marcas desde que se incorparara al comercio hace más de 100 años. Parte de este rescate minucioso y testigo de nuestra historia se debe al noveldense David Beltrá, que presenta todo este conjunto patrimonial en una atractiva exposición organizada en la Casa Museo Modernista de la CAM de Novelda. FOTO: JESÚS CRUCES

Publicado en Información el lunes 15 de junio del 2009 

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El azafrán no se cultiva en tierras alicantinas, pero simboliza curiosamente uno de los mercados con mayor envergadura de la provincia en la actualidad. Todo surge cuando, a finales del siglo XIX, un grupo de comerciantes emprendedores incorpora a su tabla de ventas el azafrán, con el objetivo de hallar y abrir nuevas rutas y fronteras con las que sumar beneficios. Se trataba de traer el producto cercano, que se extraía en determinadas épocas del año y con sumo cuidado en La Mancha, para explotarlo muy lejos.

El caso es que algunos de estos viajantes llegaron hasta Bombay, donde incluso fallecieron en la aventura de expandir al máximo su incipiente negocio, ofreciendo sus mejores marcas, tratos y regalos, adelantándose así al márketing que impera hoy por hoy en nuestro sistema económico. Eran comerciantes alicantinos que recorrían el mundo con el azafrán (Europa, la India, Japón, Hong Kong, Norteamérica o América del Sur), mientras otros se animaban con el negocio del “oro rojo” en España, instalando los denominados familiarmente “porches de azafrán”, que se colocaban en la parte alta de las casas para los trabajos de las especias, de forma que se combinaba la vida familiar y laboral.

En los 100 años de historia de este comercio, las huellas del azafrán alicantino se pueden encontrar en todos los rincones del mundo, y el coleccionista noveldense David Beltrá Torregrosa se ha encargado de rescatarlas durante más de 20 años hasta reunirlas en un atractiva exposición que, con el respaldo de Caja Mediterráneo, ha preparado en la Casa Museo Modernista de Novelda.

Cajas de lata, “carteritas”, facturas, carteles publicitarios e incluso algunos elementos de márketing del XIX componen esta muestra repleta de peculiaridades que persiguen las huellas del azafrán alicantino en el mundo.

“Al principio, las empresas de azafrán se distinguían por el nombre del propietario: Escolano, José Crespo, Gonzalo Castelló… y luego poco a poco fueron especializándose y diferenciándose con las marcas. Aún siendo un nombre particular, tenían símbolos llamativos como elementos florales, escenas de trabajo, el retrato de hijos, nietos familiares e incluso se puede encontrar a mujeres en espacios modernistas… Pero cuando incorpora la marca ésta va muy definida, por un nombre y una imagen. Y entonces ya empiezan a aparecer cajas donde lo más importante es la marca, como Carmencita, Delia, El Negrito”, apuntó David Beltrá.

Estas cajas de lata, a diferencia de otros envases como las “carteritas” de papel (mucho más efímeras), se han conseguido recuperar en la mayoría de los casos con un buen aspecto, debido a la calidad de su recipiente (acorde con el producto, el azafrán) y, sobre todo, al uso posterior con que la familia lo reutilizaba.

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 LOS DATOS

400: Es el número de marcas que llegó a aglutinar Novelda, la población alicantina que más ha trabajado las especias y el azafrán por todo el mundo. 

 100: Es el número de años para un comercio que surgió a finales del siglo XIX y que continúa hoy su progresión. Resulta interesante observar los adornos de las cajas de azafrán, que según fueran al mercado nacional o extranjero, cambian totalmente. 

 30: Son, aproximadamente, las empresas que en la actualidad trabajan las especias, la mayoría bajo las siglas de APRECOIN. 

Author: JuanjoPaya

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