¿Quién asesinó al general Prim?

El guionista alcoyano Tirso Calero, junto a la historiadora María José Rubio, reconstruyen el magnicidio del presidente del Gobierno en 1870 para una serie de La 1 de TVE. El juicio se cerró en falso, y sin castigar a los verdaderos culpables. (FOTO: DIEGO FOTÓGRAFOS)

Publicado en “Información” el lunes 29 de octubre del 2012

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El cineasta alcoyano Tirso Calero, junto a la historiadora María José Rubio, han confeccionado el guión de la próxima serie de La 1 de TVE, Prim, la conspiración del poder, que reconstruye los últimos días del presidente del Gobierno, cuando un atentado acabó con su vida el 27 de diciembre de 1870 en Madrid, junto al Congreso.

Para Calero, el general Prim es un personaje mítico, a la altura de los mejores personajes de la Historia, con una biografía que sirve en bandeja unos retazos de vida plenamente cinematográficos, en el que hay más interrogantes que respuestas debido a que… ¿Quién asesinó al general Prim? ¿Y por qué nunca se dio con los culpables?

“Lo cierto es que descubrir la vida del general Prim es como la historia del JFK para los americanos. De hecho, diría que es un “caso Kennedy español”, porque más de 100 años después de su asesinato todavía no se ha esclarecido nada. Creo que si todos estos acontecimientos se hubieran producido en Estados Unidos, ya se habrían realizado muchas películas”, agrega el alcoyano Tirso Calero.

Esta es una teoría de la que, por cierto, tampoco se aleja en demasía la historiadora María José Rubio, colaboradora en este guión que dará el salto a la pequeña pantalla en La 1 de TVE. “Lo que se produjo fue un “golpe de estado” en forma de asesinato del presidente del Gobierno, un complot al más alto nivel institucional, cuya causa se cerró en falso en los juzgados, sin castigar a los verdaderos instigadores, y que aún está sin resolver. Fueron tales los intereses de Estado que se aliaron en este complot contra Prim que, una vez muerto, todos decidieron guardar silencio: los culpables por obvio interés propio, los amigos de Prim, por miedo”, añade Rubio.

“El día que le mataron se lo dijeron a la cara, le dijeron que “a cada cerdo le llega su San Martín”. Pese a todo, el general Prim no quiso llevar nunca escolta y, cuando salió del Congreso varios pistoleros a sueldo le dieron ocho o nueve tiros”, apunta Tirso Calero.

“Prim era un hombre aguerrido, “curtido en mil guerras”. Muchas veces a lo largo de su vida estuvo en el frente de batalla, sufriendo heridas y estando en peligro de muerte, lo cual le valió ganar títulos nobiliarios, ascenso fulgurante en la carrera militar, prestigio internacional y las más altas condecoraciones. El diario satírico “La Flaca”, le puso en vida el apodo de “El valiente” para mofarse de él. Sin embargo, Prim era muy inteligente y no era ningún irresponsable. Hay sospechas fundadas de que quizás tuvo un colaborador traidor a su lado, que le hizo creer que las amenazas de atentado contra él no eran tan graves. Es probable que no llegara a sospechar la magnitud del complot en su atentado“, asegura la historiadora María José Rubio.

LA POLÉMICA

Hace unas semanas, se publicó la investigación que está llevando a cabo forenses, criminólogos y expertos de toda España sobre el cadáver, momificado, del general Prim 143 años después de su muerte. Un estudio que, en resumidas cuentas, pretende dar respuestas a este sumario inconcluso e incompleto, pero que en absoluto se aleja de la polémica porque… ¿Vale realmente la pena sacar a los muertos de sus tumbas más de un siglo después de los hechos? ¿Y hay técnicas tan evolucionadas como para resolver enigmas ante el evidente deterioro del cadáver?

La historiadora María José Rubio, quien sigue muy de cerca todos estos acontecimientos desde la “Sociedad Bicentenario general Prim 2014”, destaca que “este estudio es un caso único e interesante, cuyas conclusiones, desde luego, habrán de pasar la criba de un riguroso estudio histórico, que falta en este equipo disciplinar. La Ciencia Forense es una ciencia, pero no hay que olvidar que la Historia, también es una Ciencia, que tiene su mecanismo y su rigor profesional”.

El equipo médico que trabaja en el cadáver del general Prim maneja distintas versiones. Pero la más importante es si Prim murió el mismo día del atentado o tres jornadas después, como indicia la historia oficial. Unas hipótesis que no convencen a todos.

María José Rubio lo aclara así: “La historia del magnicidio de Prim y su muerte a los tres días del mismo, el 30 de diciembre de 1870, está documentado exhaustivamente por historiadores, con documentos históricos fehacientes e incontestables. ¿Acaso no es raro que surja ahora, 142 años después, una “nueva” teoría sobre el asesinato, que jamás nadie, ni los contemporáneos, ni los historiadores, ni la propia familia de Prim, hayan jamás sugerido ni escuchad de otros? Me parece que surge todo de un interés de morbo periodístico con ningún fundamento histórico”.

Las conclusiones de los investigadores médicos estarán listas en dos o tres meses. Puede que, por tanto, incluso sean necesarias para completar el guión.

Author: JuanjoPaya

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