La Vega Baja alicantina: un paisaje singular
Mar07

La Vega Baja alicantina: un paisaje singular

Clubs de alterne y reclamos comerciales desde la carretera, ruinas de discotecas y construcciones capricho marcan la arquitectura de una comarca que la alicantina Paula Vilaplana y Rosana Galián destripan en Learning from La Vega desde un prisma crítico y reivindicativo.

Publicado en Información el 6 de marzo del 2015

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Learning from La Vega (Aprendiendo de La Vega) es una guía documental que pone en valor insólitas y particulares arquitecturas de la comarca alicantina desde un prisma crítico y reivindicativo.

El proyecto, lanzado por la alicantina Paula Vilaplana y Rosana Galián, se mueve así bajo una reflexión que hace ya 44 años se preguntaron Robert Venturi y Denise Scott Brown en Learning from Las Vegas (obra de culto en Estados Unidos, ganadora del Pritzer, y que sirve aquí de modelo de inspiración) cuando destriparon las anomalías y singularidades de la «ciudad del pecado» ante una arquitectura que por monstruosa y espectacular, todo a la vez, da validez al simbolismo e iconografía de su cultura popular.

De este modo, Paula Vilaplana y Rosana Galián, del estudio alicantino Fru*Fru, parten de estas mismas coordenadas para deparar un catálogo abierto a colaboradores que pretende analizar, investigar y recopilar ejemplos de arquitectura (buenos y malos, extraños y raros, bellos y perjudiciales a la vista) que hacen atractiva (o al menos especial, curiosa) la Vega Baja en la provincia de Alicante.

Para ello, ambas autoras han trazado una primera selección de capítulos y ejemplos con los que trabajar, como el denominado «Arquitectura de persuasión» ante unas construcciones que van a la caza del conductor. Se trata, en definitiva, de negocios (clubs de alterne, o bien carteles gigantes y luminosos de otros reclamos comerciales como restaurantes y bares) que buscan captar nuestra atención desde la carretera.

El segundo, etiquetado como «Ruta de los cadáveres del disfrute», aborda aquellos espacios culturales, del ocio y del entretenimiento, que por una u otra circunstancia han desembocado en la nada y en la pura ruina. «Se trata de un viaje por distintos escenarios abandonados: desde discotecas desvirtuadas de la ruta del bakalao hasta balnearios a medio construir como el de Toyo Ito en Torrevieja (también conocido como el Parque de la Relajación). Edificios con una función de ocio y una defunción a ilegalidades de diversa índole (urbanismos y/o consumos no regulados)», señala Paula Vilaplana.

El tercer punto es «Every Ghetto, Every City» (como la canción de Lauryn Hill), y alude a los contrastes que se establecen en comunidades como Ciudad Quesada (Rojales). Espacios con puerta de entrada y de salida, delimitados, aparentemente apartados, e identidades especialmente fuertes (barrios de holandeses, otros de ingleses…) donde lo internacional está estrechamente vinculado a lo autóctono.

El cuarto, y final, se denomina «Habitar desde el capricho» y se trata de «descubrir lugares domésticos que sean en cierta medida extravagantes y que utilizan elementos de identidad propia a su manera». Así, en Rojales, está la «casa de las conchas». El propietario la construyó él mismo, con las conchas que recogía en sus visitas a la playa. El edificio acoge excursiones de curiosos, y el anfitrión la enseña con agrado. Son arquitecturas insólitas como «la pasarela que hay en la Daya Vieja, junto a una palmera centenaria, y que no lleva a ninguna parte», agrega Vilaplana.

«Nuestro propósito con la publicación es adentrarnos en todas estas arquitecturas que tienen su valor dentro de un contexto. Es un paisaje que sirve para descubrir un territorio, en este caso el de la Vega Baja», apunta la arquitecta alicantina, quien confiesa que la idea surgió cuando quedaba con su socia y amiga, Rosana Galián, a medio camino entre Alicante y Murcia. «Llevamos muchos años por aquí y nos gusta explorar la comarca», matiza.

Learning from La Vega está en fase de financiación y búsqueda de patrocinadores, aunque ya se están trabajando sus contenidos iniciales (pueden consultarse en internet) donde se ofrece la posibilidad de colaborar a cuantos participantes quieran.

La propuesta, lejos de pasar desapercibida, ha captado la atención de firmas especializadas interesadas en este proyecto original y renovador, que está llamado a sentar precedente en el tejido cultural y arquitectónico de la provincia de Alicante.

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Nacho Solano crea uno de los jardines verticales más grandes del mundo
Sep09

Nacho Solano crea uno de los jardines verticales más grandes del mundo

El alicantino Nacho Solano trabaja, en una simbiosis de biología, arquitectura y botánica, en uno de los jardines verticales más grandes del mundo en Bogotá, con 3.000 metros cuadrados y donde instalará hasta 90.000 plantas de 100 especies diferentes.

PUBLICADO en Información el 8 de septiembre del 2014

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Ignacio Solano in Madagascar research

El alicantino Nacho Solano selecciona y estudia especies; prueba varias combinaciones de plantas; mide temperaturas; piensa en los conductos de agua y busca con paciencia el sistema perfecto. Lo suyo es una simbiosis de biología, arquitectura y botánica, con ciertas dotes de investigación, que hasta ahora ha deparado algunos de los jardines verticales más bellos del mundo. Estética urbanística que, además, no riñe con lo medioambiental y patrimonial.

Tras Estados Unidos, Ecuador y Uruguay, sus últimos proyectos, el alicantino Nacho Solano trabaja ahora en una gigantesca pared verde en un edificio privado de Bogotá, con 3.000 metros cuadrados, donde instalará hasta 90.000 plantas de 100 especies y 50 familias diferentes. Un proceso titánico, sin duda su mayor reto, con un presupuesto que se mueve en los 400.000 dólares y el medio año de ejecución. Las obras, ya iniciadas, aguardan la llegada del biólogo y experto alicantino.

«Si no es el jardín vertical más grande del mundo, seguro que lo es de América. Se trata de un edificio que vamos a forrar por completo, ventanas incluidas. Es un pulmón para la ciudad, en un lugar muy céntrico y muy cerca por cierto de la residencia del presidente colombiano. Es un proyecto apasionante», señala Solano.

Previa a la implantación de las plantas en la fachada, Nacho Solano viajará a la selva colombiana para recabar datos y obtener muestras de vegetación autóctona. La expedición, en colaboración con el Jardín Botánico de Bogotá, tiene previsto recolectar especies para que «el 90% de las plantas que vayamos a poner en el edificio sean del país», explica Solano, ya que «actualmente hay un problema con la polinización, por lo que si metemos más flor nativa, las abejas se pueden alimentar de ellas». De tal modo que el jardín vertical, además, asume un papel de lucha contra la contaminación, debido a que «el metabolismo de las plantas filtra los gases de la ciudad en un alto porcentaje», explica.

Tras la «cosecha», toca saber qué especie irá con otra (no todas conviven por igual, porque no todas interactúan por igual). Al término de la selección y la implantación, el trabajo con los ingenieros, el sistema de regado y las nuevas tecnologías centran toda la logística, en un sofisticado sistema electrónico que controla absolutamente todos los pormenores.

«La verdad es que estamos muy felices por la confianza que se está depositando en nosotros», agrega Nacho Solano, gerente de la empresa Paisajismo Urbano, ubicada en El Altet, y que en apenas unos años se ha consolidado en el sector. «En la provincia tenemos otros tres proyectos: uno en Elche, con el arquitecto Antonio Macià, al que aprecio y admiro muchísimo, en el centro de la ciudad junto a la catedral; los dos restantes, son en Elda y Alicante», afirma Solano, consciente de las dificultades de desarrollar estos proyectos en España debido a una mala competencia y el desconocimiento, por lo que la mayoría de sus trabajos tienen lugar en el extranjero.

«Hay un oportunismo tremendo, y empresas en España que no han hecho una obra de estas en su vida te venden la película… Y luego está lo que ocurre en las licitaciones, donde no se mira la calidad, y se quieren hacer jardines verticales “low cost” y eso es imposible… porque para que esto funcione se necesita alta tecnología, herramientas eficaces, porque de lo contrario te vas a encontrar con verdaderos fiascos como los que ya hay por ahí y forman parte de nuestro mobiliario urbano. Y es una pena que el ahorrar y la crisis se carguen una idea preciosa», matiza Solano.

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Isidro Blasco: de estreno en Brasil
Jul29

Isidro Blasco: de estreno en Brasil

El artista alicantino Isidro Blasco inaugura su primera exposición individual en Curitiba y, para octubre, trabaja en una nueva muestra para el Museo Metropolitano de Arte. Su obra, entre la escultura, la arquitectura y la fotografía, reflexiona sobre el espacio urbano

Publicado en Información 3 de julio del 2014

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A medio camino de la  arquitectura, la fotografía y  la escultura, o de todo a la vez, el artista alicantino Isidro Blascoreflexiona sobre el espacio urbano en su nueva exposición en Brasil. Así, entre mosaicos de edificios aislados, rotos y desestructurados que, quizás, sean un reflejo de nosotros mismos, Blasco ha inaugurado la que es su primera muestra individual en este país al tiempo que, para octubre, ya trabaja en un proyecto audiovisual para el Museo Metropolitano de Arte.

La primera, en Curitiba, en la SIM galería, Blasco parte de las grandes urbes y de la inmensidad de sus paisajes para recrear esculturas (o fotografías, o imágenes arquitectónicas, según se quiera ver) que nos invitan a pensar por cuanto nos rodea. Piezas que juegan con los colores, entre el azul del cielo y los tonos grises de los amasijos de hierros, y las formas con su peculiar montaje, marca personal del autor.

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«Yo paseo por la ciudad y me voy fijando en cosas que me atraen, voy tomando fotos y anotando mis recorridos. La verdad es que no tengo un plan muy predeterminado, me dejo llevar. Últimamente me encuentro muy a menudo en lo alto de los edificios y mirando hacia abajo. Me encantan las vistas, poder mirar a lo lejos y hacia abajo. Y tomo fotos, cientos de ellas. Luego en el estudio las edito y cuando están imprimidas las corto y las manipulo», afirma Blasco, que tiene repartida su obra por medio mundo.

«El espacio urbano es el contexto en el que crecemos la mayoría de los humanos, nos marca de una manera fundamental. Sin querer ser pretencioso, yo creo que necesitamos una arquitectura, un espacio construido físico para poder reflejarnos y entender algo. También creo que en nuestra cabeza, los eventos de la vida cotidiana se quedan grabados de forma más aguda utilizando elementos tridimensionales que nos rodean. A veces, es simplemente una esquina del cuarto o el quicio de la puerta lo que nos ayuda y da pie a que se formule esa memoria. Estos elementos pueden ser más personales; y los edificios, el entorno urbano en general, pueden ser elementos compartidos entre todos; como si fueran lugares comunes, culturales», señala.

Brasil es, hoy por hoy, cuna del arte contemporáneo, y su progreso y despegue económico está contribuyendo a la apertura de nuevas galerías y salas, centrando así el foco artístico del continente americano, como en Europa lo puede representar ciudades como Berlín o Londres. De tal modo, cuanto más apoyo, dinero y movimiento, más creatividad, y más arte. «En Brasil están pasando muchas cosas. Hay una energía y un empuje que asombra, la verdad. Son de esas cosas que se perciben cuando andas por las calles», agrega.

El artista alicantino, inmerso en una intensa actividad creativa, anda ahora trabajando en la que será su nueva muestra en Brasil, para octubre, en el Museo Metropolitano de Arte. Una exposición en la que prevalecerá lo audiovisual, con vídeos confeccionados a retazos fotográficos de París, Nueva York, Berlín o Curitiba.

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