Al rescate de Azorín
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Al rescate de Azorín

Un exhaustivo trabajo de campo realizado por Juanjo Payá recupera 15 cabeceras y 103 artículos inéditos firmados por José Martínez Ruiz, entre los cuales figuran tres que publicó ABC en 1905.

Publicado en el diario ABC para toda España el 8 de enero del 2019. 

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TEXTO DE ALEJANDRO DÍAZ-AGERO

De sus clases de Derecho se llevó la distracción que le reportaban los periódicos y los libros con los que se armaba para afrontar cada clase. Su vida, lo sabía desde que con quince años mareaba a los editores de los rotativos para que colasen alguno de sus escritos, debía girar en torno al ordenamiento de las letras, la única sopa que toleraba. Tan terco fue su empeño que se le desbordó de las páginas de los principales diarios de la prensa nacional: además de una fecunda carrera como escritor, ingresó en la Real Academia Española y se asentó como uno de los rostros identificativos de la generación del 98. Y aunque no le haya dado para verlo, también acabó parasitando cinco años de una vida, la de Juanjo Payá, que removió cielo, tierra y lo que le permitió su conexión a internet para dar con los últimos rastros humeantes de la vida de José Martínez Ruíz, Azorín.

Es así como Payá ha topado con 15 cabeceras y 103 artículos inéditos que vitaminan el interés en una de las firmas imperecederas del periodismo español. El leitmotiv del asunto, su tesis doctoral «La forja de un periodista. Azorín (1891-1906)», dirigida por el catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante Miguel Ángel Lozano y que fue calificada con un sobresaliente «cum laude», pone la lupa sobre los años de formación de Azorín. Abarca así tanto la que queda fijada como la primera publicación del autor de «La voluntad» en prensa, un artículo publicado en «La España Artística» de 1892 –hasta este momento, se pensaba que había sido en 1896, en «El País» de Lerroux, cuando había despegado su carrera en prensa–, como el culmen de su consolidación como plumilla de referencia. Esto último se confirma a partir de su desembarco en ABC en 1905, el año en que publica tres de los textos que acaban de ser descubiertos.

Los artículos destapados versan sobre el que fue el punto de partida de los viajes que Azorín hizo por los recovecos de España, a fin de recorrer sus pueblos, monumentos y balnearios, que es como él entendía que deben trazarse los perfiles que protagonizan las crónicas de viajes y culturales que componen el libro «Veraneo sentimental». Este kilómetro cero está en San Sebastián, eje vertebrador de esta crónica telegráfica que acaba de ver la luz.

A ABC había llegado el escritor alicantino rebotado desde «El Imparcial», al frente del cual estaba Ortega y Gasset. «Lo echan porque escribió sobre el Gobierno por el hambre que pasaban los campesinos en Andalucía, pero resultó que en él había familia de Ortega y Gasset. Es entonces cuando Azorín se queda sin sitio y Torcuato Luca de Tena le ofrece entrar en ABC. Era un filón, el mejor fichaje posible. También fue muy recomendado por Manuel Troyano, uno de los periodistas más desconocidos e importantes de España. Desde que llega, cuando publica las crónicas de los viajes de los Reyes, queda claro que es un periodista de primer orden. No sólo informaba. Usaba técnicas literarias, como la mezcla de la primera y la tercera persona de Tom Wolfe. En el atentado contra Alfonso XIII, pone un zapato sobre un agujero hecho por la metralla y dice: “Aquí se está exagerando, no era para tanto”», detalla Payá, quien considera que «no se puede entender a Azorín y su sentido íntegro en la cultura española sin ABC».

De fuentes documentales como la Biblioteca Nacional de España y Francia, el Centro de Memoria de Madrid o la Casa-Museo Azorín (dirigida por su padre) extrajo, además de los artículos que permanecían ocultos, el nombre de cabeceras como «El Alicantino», «La idea libre» (Uruguay) o «Ciencia social», todas ellas bendecidas por la pluma de Azorín. También un nuevo trazo con el que armar el retrato del escritor. Si históricamente se le ha criticado por su tibieza a la hora de juzgar el Desastre del 98, Payá lo refuta: «Se mojó, y muchísimo, defendió constantemente a España». Se le tachó de anarquista por sus ideas de juventud, pero ni de lejos termina militando en esas filas: «Llega un momento en el que dice que no fue más que un sueño de joven. Luego tendió al progresismo. También al federalismo de Pi y Margall, hasta que en 1902 o 1903 escribe en «Diario Vasco» que ya no es «un escritor que va con el paraguas rojo». Y con la misma fijación y acierto que en el resto de retos de su vida, supo cómo acercarse a los intelectuales de su época. «Se gana a Clarín, Baroja, Unamuno, Maeztu, Jacinto Benavente o Bonafox dándoles palos. Incluso se atrevió con Galdós, que en aquella época significaba morir literariamente», explica el autor de la tesis.

¿Y cómo sería, elevando el asunto a un campo imaginario, el Azorín de hoy? «Se pasaría la vida pegado a internet. Manejaría perfectamente Twitter. Él decía que lo más difícil es titular, pues imagínalo haciendo tuits». A Payá, que de tanto buscarlo ha terminado echándolo de menos, estos cinco años con el pico y la pala detrás de su firma le han dejado un regusto a manzanilla, que es como a él le sabe Martínez Ruiz. «Cuando estás empachado, te alivia», remata.

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Azorín, disponible ahora en chino
Mar27

Azorín, disponible ahora en chino

La editorial asiática Joint Publishing, una de las más importantes del país, traduce por primera vez al mandarín distintos pasajes de la obra del escritor y periodista alicantino como Los pueblos o Una hora de España.

Publicado en Información el domingo 22 de marzo del 2015

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A un escritor se le renueva y revaloriza por sus nuevas ediciones, estudios críticos y, cómo no, por sus traducciones. Unas premisas que, si atendemos en el caso de Azorín, el escritor y periodista de Monóvar, se cumplen a todas luces.

Tanto es así que, hace apenas unas semanas, la editorial asiática Joint Publishing Company, una de las más importantes del imperio cultural chino, ha publicado una obra con distintos pasajes del legado literario de José Martínez Ruiz como Los pueblos (1905), España. Hombres y paisajes (1909) y Una hora de España (1924) traducidos por vez primera al mandarín.

El libro, que encierra además una cuidada y limpia maquetación, con interesantes ilustraciones en su interior, contiene también diversas ponencias del III congreso internacional celebrado en Pau, Azorín (1904-1924), encaminadas a acercar el perfil periodístico y literario del alicantino a la comunidad china.

La noticia, que se confirmó los días previos a la entrega del Premio de Novela Azorín 2015, se puso en conocimiento de diversos agentes de Planeta que, viéndose asombrados, aseguraron estudiar el caso ante el potencial de un mercado que no se le escapa a nadie, con millones y millones de lectores como el que puede generar China.

Joint Publishing Company, la editorial responsable de la traducción, es una cadena de libros y editora de Hong Kong fundada en 1948. Y es, de este modo, una de las principales tiendas de China, con sedes también en Pekín, Shanghai y con presencia incluida, por paradójico que pueda parecer, en Estados Unidos: concretamente en Toronto, Vancouver, Nueva York, Los Ángeles y San Francisco.

Las negociaciones de Joint Publishing Company con la Fundación Caja Mediterráneo, poseedora de los derechos del escritor y periodista alicantino, se remontan al 2013.

Respecto a las obras seleccionadas para la traducción al mandarín, es especialmente idónea la opción de Los pueblos (1905), con el que Martínez Ruiz se muda la piel y pasa a firmar sus escritos como Azorín, dejando atrás la redacción rápida y anarquista de su primer periodismo, desordenado y voraz, inclinándose ahora por la meditación, la transmisión de sensaciones y un mundo que, para él, se presenta nuevo.

El profesor Miguel Ángel Lozano, de la Universidad de Alicante, lo explica así en Anales Azorinianos 3: «Azorín da forma precisa a su mundo por medio de la palabra, y la dota de la condición de los sueños (…). Azorín va dando forma sobre el papel, con claridad, aquello que va extrayendo de sus evocaciones, en actitud ensimismada: evocaciones de lecturas, y evocaciones de recuerdos vividos, pero recuerdos de sensaciones que hayan impresionado su sensibilidad. Y en este sentido, funde sus propias vivencias, sus sentimientos recordados -y esto es, pasados de nuevo por el corazón- con sus lecturas, recordadas también, y también sentidas. (…) Es indesligable en Azorín la literatura de la vida».

Cabe recordar, en este aspecto, que el legado azoriniano ya está disponible en idiomas como el alemán, italiano, francés, holandés, japonés, griego o serbio, e incluso se ha intensificado su traducción en estos últimos años, debido a su interés, al valenciano.

En cualquier caso, Azorín, autor de un tremendo bagaje cultural que ya aflora en su primer libro (La crítica literaria en España) cuando no era más que un joven aspirante a periodista y escritor, también mostró un vivo interés por otras obras en el extranjero. De hecho, con apenas 20 años, tradujo del francés a A. Hamon con De la patria; a Kropotkin, con Las prisiones; y a La intrusa, de Maeterlinck, en un claro acercamiento a su simbolismo. También, en los años de 1928 y 1930, se interesó por el teatro de vanguardia europeo.

Nueva edición
Decíamos líneas atrás de la importancia de la salida de una nueva edición, como la reciente recopilación de relatos anarquistas «El modorro» y otros cuentos libertarios (Rasmia editorial), con piezas que van de Pi i Margall, Blasco Ibáñez, Joaquín Dicenta y Teresa Claramunt a Azorín.

En el caso del escritor y periodista monovero, la obra recoge el artículo-cuento titulado «El Cristo nuevo», del periódico El Porvenir del Obrero (1902), que corresponde al que algunos expertos tildan como el «preAzorín», es decir, el joven José Martínez Ruiz con ideas anarquistas que también destructoras, quien define al matrimonio como una condición inmoral que priva a la mujer de su libertad.

El arranque del relato, que no tiene desperdicio, dice así:

«El Cristo descendió de su cruz y dijo al creyente que oraba de rodillas ante él: “Hijos míos, sois unos imbéciles. Hace diecinueve siglos que predije la paz, y la paz no se ha hecho. Predije el amor, y continúa la guerra entre vosotros; abominé de los bienes terrenos, y os afanáis por amontonar riquezas. (…) Hay entre vosotros tiranos, y hay gentes que se dejan esclavizar. Los primeros son malvados; los segundos, idiotas (….)”».

 

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Marino Gómez Santos: sobre el paraguas rojo de Azorín
Dic05

Marino Gómez Santos: sobre el paraguas rojo de Azorín

Marino Gómez Santos, Premio Nacional de Literatura, centra su ponencia en el III Congreso Internacional del periodista alicantino sobre el supuesto símbolo anarquista del autor de Castilla, defendido y desmentido por críticos de uno u otro bando. (FOTO: CRISTINA DE MIDDEL)

Publicado en Información de Alicante el lunes 14 de octubre del 2013

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Ante las versiones de si Azorín fue un escritor conservador, moderado, «chaquetero a bien de todos», que dijo Francisco Umbral, lo cierto es que el periodista alicantino atravesó una profunda etapa de anarquismo literario, antes y después de 1898, que le acarreó diversos problemas. Entre ellos, su expulsión y despido del diario El País, dirigido por el siempre controvertido personaje Alejandro Lerroux, debido a sus artículos incendiarios contra el matrimonio, la patria, la iglesia y la clase política.

Era el Azorín de monóculo, capa y paraguas rojo, supuesto símbolo de su extremismo e inconformismo político, «con el que se paseaba para provocar a los burgueses y a los escritores famosos apoltronados en los cafés de la calle Alcalá», según esgrime el articulista valenciano Manuel Vicent.

Sea como fuere, desde entonces, estudiosos de uno u otro bando han aportado su opinión sobre el asunto, y precisamente de este marco parte la próxima ponencia del ovetense Marino Gómez Santos, Premio Nacional de Literatura, en el III Congreso Internacional de Azorín que se celebra en Monóvar (organizado por la Obra Social CAM, la Diputación de Alicante y el Ayuntamiento de la localidad, en colaboración con la Universidad de Alicante y el Cefire de Elda).

Según Gómez Santos, lo del paraguas rojos no es más que una leyenda, una anécdota sin importancia y validez. «Con todo, voy a presentar una serie de documentos que desmienten el uso de este famoso paraguas rojo de Azorín, que se ha llegado a convertir en un tópico, pero que no existió», asegura este investigador quien trató personalmente con Azorín, acompañándole al cine y al teatro, siendo además autor de una extensa obra con biografías imprescindibles sobre algunos de los intelectuales españoles más destacados como Gregorio Marañón, Pío Baroja o Severo Ochoa.

«Azorín enseñó a escribir a toda una generación, a todos. A los que le admiramos y a los que no lo hacen. Lo suyo fue un cambio radical en el párrafo español. El castellano termina siempre haciendo colas de pescado, y Azorín era la concisión», agrega Marino Gómez Santos, quien elogia muy especialmente el perfil periodístico de José Martínez Ruiz: «Me gusta sobre todo el Azorín periodista fundido a escritor, como en La ruta de Don Quijote. Es una delicia, son las crónicas para El Imparcial, que demuestran que un periodismo bien escrito se transforma en género literario. Porque el periodismo bien hecho permanece, mientras que el resto, el de aquí y ahora, sirve para hoy y al día siguiente está muerto».

ARANJUEZ
El III Congreso Internacional de Azorín, que tiene lugar hasta el próximo 18 de octubre, parte en esta edición del centenario del Homenaje en Aranjuez, con la que intelectuales como Ortega y Gasset o Juan Ramón Jiménez reivindicaron un puesto para Azorín en la Real Academia Española, en noviembre de 1913, tras negarle el acceso y facilitárselo a otro autor de dudoso talento literario.

«Juan Navarro Reverter era ingeniero de montes, literato y como político, senador vitalicio, ministro de Hacienda, de Estado y Presidente del Consejo de Estado. Por tanto, un personaje muy influyente. La influencia es fundamental para el ingreso en las Reales Academias, mucho más que la importancia de la obra publicada como novelista, poeta o periodista. En aquel momento, Azorín no podía competir con la fuerza que la política favorecía a Navarro Reverter, puesto que en el ingreso en las Reales Academias prima muchas veces la política. No obstante, los intelectuales, en desagravio, organizaron el Homenaje a Azorín en los Jardines de Aranjuez, con Ortega y Juan Ramón Jiménez al frente. Hubo de pasar una década para que Azorín sucediera a Navarro Reverter en la RAE. Por la puerta de la Academia no alcanzan la posteridad los grandes escritores. Son muchos los nombres de académicos que no trascienden de las páginas de sus Anuarios. Y sin embargo, han sido desestimados como miembros de la RAE Samaniego, Moratín, el Padre Isla, Estébanez Calderón, Espronceda, Larra, Bécquer, Leopoldo Alas, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Julio Camba, el alicantino Gabriel Miró,que motivaría que Azorín no volviera a la Academia Ramón Gómez de la Serna y Federico García Lorca, entro otros», apunta.

Bajo la dirección científica del profesor Miguel Ángel Lozano, de la Universidad de Alicante, estas jornadas azorinianas resaltan además por otras intervenciones como las de Soledad Puértolas (de la Real Academia Española); Paül Limorti, (Azorín vist per Joan Fuster); José Ferrándiz Lozano (Tierra, muertos y Generación del 98: remedios para una teoría nacionalista); Dolores Thion Soriano-Mollá, de la Universidad de Pau; o Christian Manso, medalla honorífica de Azorín. También está prevista la presentación del libro Ante Baroja, del investigador Francisco Fuster; y una comida-tertulia moderada por José Luis Lindo, cronista oficial de Aranjuez.

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