Jesús Navarro, de especias Carmencita al cine
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Jesús Navarro, de especias Carmencita al cine

El empresario alicantino Jesús Navarro, de Carmencita, debuta como productor en el documental Sueños de sal, que se estrena en Novelda. Rodada en dos años, y con un coste de 120.000 euros, ha sido nominada a los «Hollywood Music Awards»

Publicado en Información el 14 de septiembre del 2015

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Primero fue el nacimiento de la productora, Condimenta Films, que venía al pelo. Después, la financiación, 120.000 euros tocando a este y al otro, de allí y de allá. Luego, el tiempo de rodaje, dos años, lo normal en el cine, demasiado en la vida. Y por fin un equipo, con los cineastas Alfredo Navarro y Óscar Navarro en cabeza, y una recompensa que no se ha hecho esperar con la nominación a los «Hollywood Music in Media Awards».

Jesús Navarro, el conocido empresario de especias Carmencita, debuta como productor cinematográfico con Sueños de sal. Y lo hace aparentemente tranquilo, con las pausas que marca su hilo de voz a través del teléfono, aunque realmente esté atacado por los nervios. ¿Pero quién no lo estaría? Navarro afronta su proyecto cultural más ambicioso, en el que tanto o más se ha volcado.

«No temo a las críticas, porque el espíritu es absolutamente positivo. Y las críticas serán bienvenidas, como lo han sido en todas las facetas de mi vida. Aquí no hay ningún interés en beneficiarme. Es más, todos los beneficios son para Cruz Roja y Cáritas», explica Jesús Navarro sobre el documental que narra cuatro historias de superación, cuatro sueños no imposibles de alcanzar en un contexto de crisis y adversidades. «Porque todo parece imposible hasta que se hace», como nos dejó escrito Mandela.

«El mayor sufrimiento fue al inicio. Eran dudas muy grandes. No soy técnico de cine, pero gracias a Alfredo y Óscar, director y compositor, cerramos el planteamiento y apostamos por gente real y no actores. Queríamos que fuera lo más real posible para emocionar. El cine es crear, lo más parecido a la realidad, y nosotros hemos tenido que luchar por ello», agrega Navarro respecto a Sueños de sal, que reconstruye el relato de Mariano, quien no arroja jamás la toalla por ser una estrella de rock a sus 64 años; o Irene, una joven que vence a la enfermedad y a sus limitaciones físicas al conseguir un trabajo y su ansiada emancipación; o Comino, que se hace con un billete para competir en Tailandia en el muay thai cuando los ahorros no se lo permitían; o Alejandro, el niño ciego que toca el piano como los ángeles, y que juega al fútbol con los amigos cuando un día se cita lleno de felicidad con los jugadores del Real Madrid.

«Si quieres ser universal, habla de tu pueblo», comenta Jesús Navarro respecto a esta cinta con protagonistas de Novelda y con buena parte de las localizaciones rodadas en la misma localidad.

«No pensé nunca en hacer una película de superación, pero vino la crisis, el pueblo asume un paro enorme, muchos jóvenes se tienen que marchar al extranjero y es muy difícil dar con algún puesto de trabajo incluso con estudios y carrera… Y la esencia de la película va encaminada en ese aspecto, en sembrar la semilla de los sueños». Y añade: «Los Sueños de sal son el espíritu de un pueblo que, pese a tener un río salado, ha sabido reinventarse en cada crisis y levantarse a cada tropiezo».

La repercusión mediática de Sueños de sal ha transitado por buenos derroteros. Y a la vista está cómo se ha difundido el documental en los Informativos Telecinco edición fin de semana; en el magazine matinal de Radio Nacional de España; en medios especializados como Caimán, cuadernos de cine; o incluso vía la agencia de noticias EFE. Las redes sociales también hierven y con todo ello quizás, ahí, el objetivo también se haya logrado: identificar a muchos pueblos con la historia ocurrida en otro pueblo. Tan sencillo como eso.

De cualquier modo, el trabajo hasta aquí no ha resultado fácil. Se rodaron secuencias con hasta 1.000 extras, y nadie del equipo, ni los profesionales a bordo, han recibido un céntimo de euro. La financiación, el principal obstáculo en el campo del séptimo arte, se solventó no sin un encomiable esfuerzo por buscar y convencer a patrocinadores y colaboradores. Porque el cine, si es algo, es caro.

«He aprovechado lo posible en la empresa y de todos los colaboradores que hay a mi alrededor. Y luego entró Gonzalo Castelló, de Tártaros, un empresario de mucho éxito que creyó en el proyecto desde el primer momento. Y se ha volcado», agrega Navarro.

Sueños de sal no es un capricho empresarial. Surge por necesidades y planteamientos, dudas y cuestiones, y tras él se suceden un borbotón de preguntas inesperadas. Como en el mejor cine.

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Alberto Nieto: Arte contra el olvido
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Alberto Nieto: Arte contra el olvido

El director Alberto Nieto, exalumno del Centro de Estudios de Ciudad de la Luz, rueda el documental Tú y yo, centrado en el programa «Reminiscencias. Cultura contra el Azheimer» de Las Cigarreras y el MACA 

Publicado en Información el 5 de enero de 2014

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«Marisol, Almodóvar, el toro de Osborne y Freddie Mercury». Rafael Soler sufre alzhéimer desde hace 13 años y no recuerda nada de su pasado. Ni de su oficio, ni de su casa, ni de su mujer, ni de sus hijos. Anota minuciosamente todo lo que hace al día en una especie de diario, y se le ponen los ojos vidriosos cuando su mujer, Pilar, le dice que por la tarde van a dar una vuelta por el museo. Rafael Soler no recuerda nada de su pasado pero allí, plantado ante un cuadro de iconos culturales, en el Centro Cultural y Contemporáneo de Las Cigarreras, una extraña conexión despierta su memoria, reconoce a las personas de la pintura y pronuncia nombres y objetos a la vez que los señala: «Marisol, Almodóvar, el toro de Osborne y Freddie Mercury». Amigos, familiares, especialistas, técnicos y otros enfermos como él aplauden sus aciertos, al tiempo que nos surge una pregunta: ¿Cómo el arte y la cultura son capaces de plantar batalla al olvido?

En estas líneas se mueve el documental de Alberto Nieto, Tú y yo, rodado en Las Cigarreras y el MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) dentro de los distintos talleres de trabajo que organiza el programa «Reminiscencias. Arte y Cultura contra el Azheimer» que se desarrollan en ambos centros culturales en colaboración con la AFA (Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de Alzheimer de Alicante). Un proyecto audiovisual, nacido también en colaboración con el Centro de Estudios de Ciudad de la Luz, y que tiene previsto estrenarse este mes de enero.

Según Nieto, director y responsable del proyecto, «al principio iba a ser solo una pieza informativa, un reportaje, pero en cuanto nos adentramos en las historias, vimos que se podía hacer mucho más, y siempre en colaboración con los museos, y con Esther López, del AFA, un pilar fundamental para todos nosotros, decidimos llevar a cabo un documental».

Tú y yo muestra el trabajo del programa «Reminiscencias. Arte y Cultura contra el Azheimer», en el que los enfermos interactúan con la música, la pintura o la escultura a través de pequeñas actividades. Para ello, Alberto Nieto y su equipo, la mayoría estudiantes o exalumnos del Centro de Estudios de Ciudad de la Luz, han también partido de dos historias, la de Rafa y Pilar, y la de Fini y Ángel, para capturar la brutalidad de una enfermedad que no solo alcanza a los afectados sino también a amigos y familiares.

«Quise a través del documental acercarme a la enfermedad, donde también ejerce un papel importantísimo el acompañante, el hijo, la madre o la esposa. Porque el documental es como una historia de amor, en la que dos personas luchan contra todo, pese a que una de ellas ya no existe como tal, porque lo ha olvidado todo», apunta Nieto.

¿Pero hasta qué punto el arte y la cultura contribuyen al bienestar del enfermo de Alzheimer? «A mí me impresionó mucho el caso de Rafael, porque cuando iba al museo se le iluminaban los ojos. Salir de casa, verse rodeado de gente, de amigos… No recuerda nada de su pasado, de sus fotos, de su gente, de sus hijos… Pero tú puedes hablar con él de artistas, de televisión, y lo ves allí, tan activo culturalmente. Estar en los museos con ellos, y compartir esos momentos, fue algo impresionante», relata Alberto Nieto, quien agradece al resto de su equipo todas las horas de esfuerzo e implicación en el documental: «José Gallego, Alejandro Pastor, Sergio Brotons, Augusto Almoguera, Patricia Cano, Cristina Herencia, Anabela Medrano y Arancha Rodríguez… todos, también los museos, nuestros profesores, los técnicos, las psicólogas han colaborado abiertamente, por eso no me siento como un director de cine, en el sentido de que se hace lo que uno diga. Ha sido un gran trabajo en equipo».

El rodaje de Tú y yo ha llevado más de un año de producción y confección cuando ahora está a punto de ver la luz. De momento, solo está disponible el tráiler en Youtube, aunque la idea de Alberto Nieto es que en este mes de enero tenga lugar su estreno. «No sé si será en un museo, en los dos a la vez, o en el auditorio del Centro de Estudios de Ciudad de la Luz. Pero espero que la gente disfrute y se emocione tanto como nosotros cuando lo hicimos», concluye.

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Emigrantes alicantinos: en busca del sueño americano
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Emigrantes alicantinos: en busca del sueño americano

El periodista Juli Esteve ultima un documental y un libro sobre los miles de emigrantes alicantinos que viajaron a Nueva York para ganarse la vida a inicios del siglo XX, debido a la plaga de la filoxera, el escaso trabajo y una Europa en llamas ante la I Guerra Mundial

Publicado en Información el 19 de enero del 2014

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El siglo corto, que dijo el historiador Eric Hobsbawm, fue el siglo XX del horror, la barbarie y la catástrofe. En 1914 estalló la I Guerra Mundial, el conflicto bélico que cerró las puertas de una Europa en llamas. Y la plaga de la filoxera, que arrasó los cultivos de la provincia, acabó con las oportunidades laborales de unas tierras ya en pocas manos. Unas circunstancias que, sumadas a las familias numerosas de la época, con hasta seis o siete niños, pocos ingresos y muchas bocas que alimentar, propiciaron una histórica emigración que alcanzó a miles y miles de alicantinos.

Pego, Dénia, Polop, Jalón, Teulada, Pedreguer, Orba, Jávea, Tàrbena, Benissa, Cocentaina, Planes, Callosa d’en Sarrià, Beniarbeig o Gata de Gorgos (sobre todo las comarcas de la Marina Alta, Baixa y El Comtat) son, entre otras, algunas de las localidades que se vieron especialmente afectadas por esta emigración que fue en busca del sueño americano. ¿Pero cuántos de ellos lo consiguieron? ¿Y hasta qué punto este viaje cambió sus vidas? ¿Regresaron a la provincia, a sus tierras, o se quedaron para siempre allí? ¿En qué ciudades de Estados Unidos trabajaron, y en qué sectores?

El periodista Juli Esteve se hizo estas y otras tantas preguntas cuando un día descubrió la historia de unos familiares de su mujer, en Pego, quienes emigraron a Estados Unidos. Y a partir de ahí nace un intenso proceso de investigación, catalogación y documentación que ahora ultima, con un libro y un documental, en colaboración con la Diputación de Valencia y la productora Infovalència Televisió.

El estudio, denominado Valencians a Nova York, abarca hasta 70 pueblos de toda la Comunidad, con más de 800 entrevistas realizadas para recopilar información de unos 1.500 emigrantes. Entre ellos, se localizó incluso un testimonio directo, el de Antonia Signes, una niña de seis años de Gata de Gorgos que hoy tiene 98 años y cuya imagen acompaña a estas páginas.
Para el documental y el posterior libro donde se analizará muchos de los datos recopilados, se han catalogado 500 objetos y escaneado más de 10.000 documentos y fotografías, un volumen de información que ahora se procesará para seleccionar el material final.

«Hemos estado muchos meses rastreando todos los archivos que hemos encontrado en Internet, así como en las distintas bibliotecas y hemerotecas de Estados Unidos donde había disponible información», apunta Esteve, quien ha tratado, junto a su equipo, de confeccionar una lista completa de todos los emigrantes alicantinos y valencianos, partiendo de un trabajo previo de la profesora de la Universidad de Alicante Teresa Morell, titulado Valencians a Nova York, el cas de la Marina Alta, en un documento con unos 2.400 nombres pero «en el que no están todos».

Lo cierto es que la mayoría de los emigrantes alicantinos viajaron a Nueva York, aunque otros se instalaron en ciudades como Pennsylvania, New Jersey, Connecticut o Delaware, y trabajaron en fábricas manufactureras, obra pública y sectores como el de la construcción de líneas de ferrocarriles, como el que unió en 1920 a Estados Unidos y Canadá.

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«No todos se beneficiaron de estos viajes, ni todos alcanzaron el éxito que pensaban. Algunos ganaron en poco tiempo lo suficiente para regresar, comprar un bancal de tierra y vivir de ella. Pero otros sufrieron las distintas crisis de Estados Unidos, como la de 1921 y luego la más fuerte, la del crack de 1929, que dejaron sin trabajo a millones de personas. Otros se quedaron, y hay quienes volvieron. Con todo, el balance que hemos podido hacer es bastante bueno», agrega Juli Esteve, quien destaca la valentía de todos estos emigrantes alicantinos que, sin estudios y con un total desconocimiento del idioma, abandonaron a su familia para dar con una vida mejor. Es el drama humano de la pérdida, «de la distancia entre el país de origen y el país receptor entre los miles de emigrantes valencianos, en su mayoría analfabetos, que se marcharon a Estados Unidos para ganarse un futuro».

Así, en Valencians a Nova York, se han rescatado historias como la de Jaume Guinnot, de Dénia, que aparece vestido de vaquero y fotografiado en una feria (página 81), en noviembre de 1920, lo que nos hace una idea de cómo disfrutaban de su tiempo y ocio lejos de casa; o la de Àngel Baixauli, nacido en New Britain, Estados Unidos, e hijo de un matrimonio de Dénia, que impulsó su propia empresa de construcción que llegó a contar con más de 70 trabajadores; o Frank Sendra, hijo de Paco Sendra, de Orba, fundador de La Valenciana, una de las pensiones y restaurantes más conocidos por los emigrantes alicantinos y valencianos en 1920.

Frank Sendra nació en Nueva York en 1923 y se casó con otra hija de emigrantes valencianos, el matrimonio Montalva, de Guadassuar; e incluso cómo los fotógrafos ambulantes recorrían la provincia y allí aprovechaba la madre para hacer una instantánea a sus hijos para enviársela a su padre, en tierras lejanas de Estados Unidos, y viera cómo sus hijos crecían y se hacían mayores en Tàrbena. Es el caso de los niños Rosa, Fabián y Amadeo Ferrer en una imagen que se remite a Fabián Ferrer Perles; o el testimonio de Valeriano Martí y Vicent Tomàs, ambos emigrantes de Pedreguer, quienes señalan en sus cartas a su familia el frío que hace en América pero que, con los generosos sueldos que ganan, se han podido comprar unos buenos abrigos; o el caso de Joaquín Gomis, de Beniarbeig, que tuvo durante muchos años su propia peluquería en Colchester, Connecticut.

Lo cierto es que, con el trabajo de Juli Esteve sobre los emigrantes alicantinos y valencianos, a uno le da la sensación que el tiempo apenas ha transcurrido debido al actual contexto político y social: porque son miles y miles los alicantinos que, todavía hoy, se ven obligados a buscar fuera la oportunidad laboral que no encuentran en su tierra. Por entonces, muchos de estos emigrantes alicantinos no regresaron, y su vida siguió su curso en Estados Unidos. Ahora, puede que la historia se repita, porque muchos que se han marchado ya no volverán.

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FENÓMENO LITERARIO 

Lo cierto es que el contexto social e histórico de los emigrantes alicantinos y valencianos a Estados Unidos, a principios del siglo XX, ha despertado la atención de distintos escritores y estudiosos. De esta forma, tal y como informa el profesor de la Universidad de Alicante Joan Borja, el escritor y periodista alicantino Bernat Capó ya escribió un libro delicioso sobre las peripecias en Estados Unidos de Pere Bigot (un personaje popular de Benissa, que da nombre a un palacete del siglo XVIII donde actualmente está la Sede Universitaria de la UA de la Marina): De Berdica a Nova York (1978, primera edición en castellano; 2008, versión en valenciano en edicions del Bullent).

Después, está la obra de Teresa Morell, que ganó el premio Bernat Capó con Valencians a Nova York. El cas de la Marina Alta (1912-1920), en Edicions 96, 2012.

Por otro lado, el autor Vicent Ortuño Ginestar acaba de publicar Fent les amèriques (Ondara, 1912-1920). L’emigració a Amèrica del Nord a principi del segle XX (Edicions 96, 2013); está el documental y próximo libro del periodista Juli Esteve y, por su parte, el escritor Joaquim Espinós está a punto de publicar una novela sobre els emigrants valencians a Nova York. Memoria perdida, memoria recuperada, de igual forma que ha ocurrido con la Guerra Civil Española, la dictadura o la Transición (como el libro de Javier Cercas), la emigración valenciana y alicantina a Estados Unidos se está convirtiendo en tema de inspiración, debate, reflexión y análisis, sobre todo, en la literatura en valencià.

 

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