Mado Martínez, más allá de la vida
Mar07

Mado Martínez, más allá de la vida

La escritora e investigadora alicantina Mado Martínez publica La Prueba (editorial Planeta) donde parte de una rigurosa documentación bibliográfica y entrevistas personales para abordar distintos casos de encuentros cercanos a la muerte.

Publicado en Información el 29 de febrero del 2016

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El escritor Antonio Gala tuvo un encuentro cercano a la muerte, y su experiencia la compartió con Fernando Sánchez Dragó en el programa Negro sobre Blanco: «El salto no es desagradable, sé que el salto es acolchado, sé que se salta con paracaídas (…). Vi esa sonrisa, y vi que se me acogía, vi toda mi vida como en un retablo gótico de esos que cuentan la vida de los santos, en distintas estampas simultáneas, y lo que vi no era nada de lo que yo creía en mi vida que era fundamental».

También la tuvo el actor Gary Busey (Arma letal), o la actriz británica Jane Seymour (protagonista de La doctora Quinn) y hasta la diva Elizabeth Taylor, quien durante una complicada operación quirúrgica aseguró que vio una luz blanca al final de un túnel, donde encontró a Michael Todd, quien había sido su tercer marido, fallecido en un accidente aéreo.

Esta es una pequeña muestra de cuanto encierra La Prueba (editorial Planeta) de la escritora e investigadora alicantina Mado Martínez. Una obra que huye de la ficción, leyendas y fantasías, y que explora el más allá de la vida bajo una rigurosa documentación bibliográfica y entrevistas personales al tiempo que reconstruye casos y persigue pistas desde los más variados prismas (religión versus ciencia, por ejemplo).

Mado Martínez (natural de Monforte del Cid) es una acreditada autora (Premio Ateneo Joven de Sevilla), en absoluto neófita en este polémico terreno (Premio de Investigación Incógnitas Oblicuas), que después de años de trabajo da una visión lo más certera y cercana posible a lo que entendemos como encuentros cercanos a la muerte. Y lo hace sin tratar de convencer ni dar la razón al lector, sean crédulos o incrédulos a los hechos.

«Tengo que hacerles una seria advertencia: en este libro van a encontrar una serie de casos que desafiarán su lógica, historias tan asombrosas como enigmáticas que la ciencia no ha podido explicar todavía. No pretendo adoctrinarlos, ni convencerlos de que el más allá existe, porque yo tampoco lo sé. No sé si creo en la vida después de la vida, pero sí creo en las personas», afirma la escritora en el arranque de La Prueba, y que viene a ser toda una declaración de intenciones.

Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, Mado Martínez no huye de la controversia en su investigación. Entre otras cosas, porque es imposible separarse de ella cuando abordas un tema que alude a soldados heridos que han recuperado la vista o personas que incluso se han encontrado con Jesucristo y alienígenas; personas que, además, cuentan con habilidades psíquicas o extrasensoriales que no poseían hasta su encuentro cercano con la muerte.

«He sido polémica, y como nunca me han dado una teoría satisfactoria de ese más allá, en este libro he dado vueltas a mis dudas y polémicas. Sean los lectores más escépticos o crédulos, soy consciente de que estos temas que toco son muy sensibles, y donde muchas veces he asumido el papel de abogada del diablo…», afirma Martínez, consciente de haberse encontrado con casos especialmente complejos. «No trato de adoctrinar a nadie. Parto del punto de vista del investigador y vengo del mundo académico. En este libro he volcado lo que quería saber, y contestar a preguntas que a día de hoy siguen surgiendo con más interrogantes», agrega.

Uno de los casos que más asombró a Mado Martínez fue el de la doctora Mary C. Neal, cirujana ortopédica estadounidense, y a quien consiguió convencer para una entrevista después de año y medio. Neal sufrió un accidente de kayak cuando disfrutaba de unas vacaciones. La embarcación volcó y su cuerpo, atascado, quedó sumergido bajo el agua durante 15 minutos. Fue entonces cuando se producen unos acontecimientos que no dejan indiferente al lector.

«Ella es cristiana, y en su encuentro cercano a la muerte, vio ángeles que le dijeron que tenía que volver a la vida porque tenía que cuidar y ayudar a su marido cuando su hijo falleciera. Ella tenía tres hijos, y su hijo Willie iba a morir a los 18 años. Ella quiso ignorarlo a sabiendas que su experiencia había sido real, y su hijo falleció tal y como se profetizó en un accidente de esquí», comenta Mado Martínez, quien asegura además la dificultad de retomar estos testimonios cuando se ha perdido a un marido, un hijo, un padre o un amigo.

La investigadora alicantina se adentró por primera vez en este tema a los 16 años y tras la lectura de La muerte: un amanecer, de Kübler- Ross. Y, desde entonces, ha ahondado en enigmas de lo más estremecedores como el de Peter Hurkos, quien llegó a resolver 27 desapariciones y asesinatos en 17 países tras su encuentro cercano con la muerte. ¿Realidad, ficción? «Tenemos casos judiciales, archivos policiales que lo demuestran», asegura Mado Martínez en La Prueba, libro que alcanza las 350 páginas.

Películas, series de TV y música para ahondar más en el tema

Al final del libro, junto a la completa bibliografía que facilita Mado Martínez, se adjunta una mediateca con referencias cinematográficas, series de TV y música para que el lector vaya más allá del ensayo y pueda indagar todavía más en el tema.

Se trata de una sección especialmente atractiva que combina títulos más conocidos con otros que lo son menos. En parte, porque pasaron desapercibidos entre los circuitos comerciales, o bien porque tuvieron escasa exhibición en el mercado de los documentales.

Sea como fuere, Mado Martínez expone algunos de estos títulos sobre experiencias cercanas a la muerte con películas como La zona muerta (basada en la novela de Stephen King); El misterio Von Bülow (de Jeremy Irons); El cielo es real (dirigida por Randall Wallace); Contact (de Jodie Foster); Salvado por la luz (Lewis Teague); A primera vista (Irwin Winkler); Ghost (Jerry Zucker); la serie Entre fantasmas (de Jennifer Love Hewit); Nuestro hogar (filme brasileño de Wagner de Assis); o Dragonfly (de Kevin Costner), entre otras muchas. En música, recomienda el Instituto Monroe quien comercializa cedés y archivos Mp3 descargables con audios de pulsos binaurales.

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Pablo Auladell: dibujos que recorren el mundo
Mar07

Pablo Auladell: dibujos que recorren el mundo

El alicantino Pablo Auladell asiste como autor invitado al Festival de Angulema, la cita del cómic y la ilustración más importante de Europa, para presentar la edición francesa de El Paraíso Perdido.

Publicado en Información el 15 de febrero del 2016

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Los dibujos que recorren el mundo son los del ilustrador alicantino Pablo Auladell entre las distintas traducciones que se están realizando de sus obras en estos últimos meses. Un reconocimiento (siempre lo es que un país que no sea el tuyo se fije en tus libros y adquiera los derechos para ofrecer tu producto cultural a otros públicos) al que se suma uno si cabe más importante: la invitación para asistir al Festival de Angulema, la cita del cómic y la ilustración más importante de Europa.

Auladell lo ha hecho para presentar la edición francesa de El Paraíso Perdido (el poema narrativo de John Milton, que supera los 10.000 versos, editada por Sexto Piso en España) y que se ha traducido además de en Francia (Actes Sud) en holandés (Sherpa), inglés (Penguin Random House) y coreano (ESOOPE Publishing). Publicaciones y versiones que evidencian la buena recepción de la adaptación realizada por el ilustrador alicantino en una obra compleja y titánica que podría etiquetarse como epopeya gráfica.

«Ha sido una alegría doble, y estoy muy satisfecho también por la calidad de la edición, del papel, que es impecable», agrega el autor alicantino.

El Paraíso Perdido de John Milton ahonda en el tema bíblico de la caída de Adán y Eva, con dos mundos, el cielo y el infierno, y en el que abundan otros protagonistas como Dios y el diablo Satanás. Una revisión de este clásico de la literatura inglesa, publicado en 1667, al que Auladell aporta su particular estética y punto de vista.

«Es un poema muy duro de leer en su versión original. Un poema denso que exige del lector ciertos conocimientos previos. Pero al estar ilustrado se hace más atractivo y alcanza así a un mayor público. He encontrado la llave para hacer en este caso una buena traslación del poema al medio del cómic y se ha quedado un producto muy atractivo», explica Auladell sobre la excelente acogida de editoriales internacionales a su su versión de El Paraíso Perdido.

Pero decíamos que Auladell ha estado como autor invitado en el 42º festival internacional de Angulema por el que han desfilado nada menos que 200.000 asistentes en una edición marcada por los atentados de París contra Charlie Hebdo. De hecho, se llevaron a cabo distintos homenajes a la revista parisina y la seguridad en el evento se reforzó considerablemente. En cualquier caso, las notas culturales más importantes de este año fueron para Katsuhiro Otomo, padre de Akira, quien se alzó con el Gran Premio de Angulema.

«Es la primera vez que estoy en Angulema y, para todos los que nos dedicamos a este mundo, pues es un sueño estar allí como autor. Ya es un deseo hacerlo como lector, y ver aquello… porque es un lugar realmente particular. Como autor, es un objetivo profesional, donde he tenido la oportunidad de firmar y presentar la edición francesa de El Paraíso Perdido», desgrana el dibujante alicantino, especialmente satisfecho por su intervención en Angulema donde «hay verdaderas oleadas de gente comprando muchísimo con una promoción muy buena», agrega.

Pero las buenas noticias de Auladell no cesan en este aspecto ya que otro de sus libros ilustrados, La leyenda del santo bebedor, ha dado el salto a América (Editorial Libros del Zorro Rojo) y Asia (con traducción al coreano con Chaeksesang).

La leyenda del santo bebedor es una novela de Joseph Roth, considerado uno de los más extraordinarios narradores del siglo pasado. Un testamento literario, una parábola perversa del escritor, donde Auladell ha plasmado los dibujos e ilustraciones con su reconocida estética.

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Azorín, disponible ahora en chino
Mar27

Azorín, disponible ahora en chino

La editorial asiática Joint Publishing, una de las más importantes del país, traduce por primera vez al mandarín distintos pasajes de la obra del escritor y periodista alicantino como Los pueblos o Una hora de España.

Publicado en Información el domingo 22 de marzo del 2015

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A un escritor se le renueva y revaloriza por sus nuevas ediciones, estudios críticos y, cómo no, por sus traducciones. Unas premisas que, si atendemos en el caso de Azorín, el escritor y periodista de Monóvar, se cumplen a todas luces.

Tanto es así que, hace apenas unas semanas, la editorial asiática Joint Publishing Company, una de las más importantes del imperio cultural chino, ha publicado una obra con distintos pasajes del legado literario de José Martínez Ruiz como Los pueblos (1905), España. Hombres y paisajes (1909) y Una hora de España (1924) traducidos por vez primera al mandarín.

El libro, que encierra además una cuidada y limpia maquetación, con interesantes ilustraciones en su interior, contiene también diversas ponencias del III congreso internacional celebrado en Pau, Azorín (1904-1924), encaminadas a acercar el perfil periodístico y literario del alicantino a la comunidad china.

La noticia, que se confirmó los días previos a la entrega del Premio de Novela Azorín 2015, se puso en conocimiento de diversos agentes de Planeta que, viéndose asombrados, aseguraron estudiar el caso ante el potencial de un mercado que no se le escapa a nadie, con millones y millones de lectores como el que puede generar China.

Joint Publishing Company, la editorial responsable de la traducción, es una cadena de libros y editora de Hong Kong fundada en 1948. Y es, de este modo, una de las principales tiendas de China, con sedes también en Pekín, Shanghai y con presencia incluida, por paradójico que pueda parecer, en Estados Unidos: concretamente en Toronto, Vancouver, Nueva York, Los Ángeles y San Francisco.

Las negociaciones de Joint Publishing Company con la Fundación Caja Mediterráneo, poseedora de los derechos del escritor y periodista alicantino, se remontan al 2013.

Respecto a las obras seleccionadas para la traducción al mandarín, es especialmente idónea la opción de Los pueblos (1905), con el que Martínez Ruiz se muda la piel y pasa a firmar sus escritos como Azorín, dejando atrás la redacción rápida y anarquista de su primer periodismo, desordenado y voraz, inclinándose ahora por la meditación, la transmisión de sensaciones y un mundo que, para él, se presenta nuevo.

El profesor Miguel Ángel Lozano, de la Universidad de Alicante, lo explica así en Anales Azorinianos 3: «Azorín da forma precisa a su mundo por medio de la palabra, y la dota de la condición de los sueños (…). Azorín va dando forma sobre el papel, con claridad, aquello que va extrayendo de sus evocaciones, en actitud ensimismada: evocaciones de lecturas, y evocaciones de recuerdos vividos, pero recuerdos de sensaciones que hayan impresionado su sensibilidad. Y en este sentido, funde sus propias vivencias, sus sentimientos recordados -y esto es, pasados de nuevo por el corazón- con sus lecturas, recordadas también, y también sentidas. (…) Es indesligable en Azorín la literatura de la vida».

Cabe recordar, en este aspecto, que el legado azoriniano ya está disponible en idiomas como el alemán, italiano, francés, holandés, japonés, griego o serbio, e incluso se ha intensificado su traducción en estos últimos años, debido a su interés, al valenciano.

En cualquier caso, Azorín, autor de un tremendo bagaje cultural que ya aflora en su primer libro (La crítica literaria en España) cuando no era más que un joven aspirante a periodista y escritor, también mostró un vivo interés por otras obras en el extranjero. De hecho, con apenas 20 años, tradujo del francés a A. Hamon con De la patria; a Kropotkin, con Las prisiones; y a La intrusa, de Maeterlinck, en un claro acercamiento a su simbolismo. También, en los años de 1928 y 1930, se interesó por el teatro de vanguardia europeo.

Nueva edición
Decíamos líneas atrás de la importancia de la salida de una nueva edición, como la reciente recopilación de relatos anarquistas «El modorro» y otros cuentos libertarios (Rasmia editorial), con piezas que van de Pi i Margall, Blasco Ibáñez, Joaquín Dicenta y Teresa Claramunt a Azorín.

En el caso del escritor y periodista monovero, la obra recoge el artículo-cuento titulado «El Cristo nuevo», del periódico El Porvenir del Obrero (1902), que corresponde al que algunos expertos tildan como el «preAzorín», es decir, el joven José Martínez Ruiz con ideas anarquistas que también destructoras, quien define al matrimonio como una condición inmoral que priva a la mujer de su libertad.

El arranque del relato, que no tiene desperdicio, dice así:

«El Cristo descendió de su cruz y dijo al creyente que oraba de rodillas ante él: “Hijos míos, sois unos imbéciles. Hace diecinueve siglos que predije la paz, y la paz no se ha hecho. Predije el amor, y continúa la guerra entre vosotros; abominé de los bienes terrenos, y os afanáis por amontonar riquezas. (…) Hay entre vosotros tiranos, y hay gentes que se dejan esclavizar. Los primeros son malvados; los segundos, idiotas (….)”».

 

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Azorín, y la inspiración libresca
Ago01

Azorín, y la inspiración libresca

Una nueva antología azoriniana, con prólogo de Andrés Trapiello e introducción del historiador valenciano Francisco Fuster,  incluye 50 artículos periodísticos sobre su amor a los libros y su afición a la lectura. El periodista y escritor alicantino fue el mayor crítico literario de su tiempo

Publicado en Información el 14 de febrero del 2014

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Azorín fue siempre un apasionado por los libros heteróclitos; por los de gran y pequeño formato; por las bibliotecas y las librerías de lance; y quien se acerque a su obra, primera o última, se percatará de la inspiración libresca, levadura y verdadera materia de los miles de artículos de su producción periodística.

Azorín escudriñaba, rastreaba y tomaba constantes notas en sus lecturas, y no tenía ningún inconveniente en acudir a la fuente original con tal de andar siempre bien documentado. De hecho, cuando el padre de Ortega y Gasset le encargó la serie de reportajes sobre La ruta de Don Quijote, en 1905, para el diario El Imparcial, José Martínez Ruiz cita en varias ocasiones las Relaciones topográficas de los pueblos españoles, un estudio comisionado por Felipe II en 1575. Nada fuera de lo común si no fuera porque, por entonces, las Relaciones topográficas estaban inéditas y solo se hallaban disponibles (el manuscrito original, de ocho tomos) en la Biblioteca de El Escorial y una copia en la Academia de la Historia.

«Escribir y leer son cosas terribles. Y mucho más pensar», nos dice en su libro de memorias Madrid. Azorín fue también quien rescató y nos redescubrió a los clásicos, permitiéndonos reconocer como algo próximo al Mío Cid y Berceo; Garcilaso y Larra; Rivas o Castelar. Porque, como afirma el profesor Miguel Ángel Lozano, de la Universidad de Alicante, «desde su primer texto de entidad, La crítica literaria en España (conferencia pronunciada en el Ateneo Literario de Valencia en 1893), hasta su último libro, Ejercicios del castellano (1960), la vocación sobresaliente de Martínez Ruiz es la de crítico, entendida esta figura con una altura y dimensión que faltaba en España».

Andrés Trapiello, referente de nuestra literatura actual, agrega: «No ha habido en todo el siglo XX un crítico tan fino como él, si entendemos por crítico aquel que va prendiendo en los lectores la curiosidad y el entusiasmo».
De todo esto, y mucho más, viene a reflexionar la obra de reciente publicación, Libros, buquinistas y bibliotecas. Crónicas de un transeúnte: Madrid-París (Editorial Fórcola), que con prólogo de Andrés Trapiello, y edición a cargo del historiador valenciano Francisco Fuster, registra 50 pequeños ensayos de Azorín sobre su amor a los libros y su afición a la lectura.

Una pasión, decíamos, que surge en el escritor y periodista de Monóvar a una temprana edad, ante el espejo de su padre, lector voraz y abogado; su formación en el internado de los Escolapios en Yecla; sus estudios de Derecho en Valencia (donde era un mediocre estudiante, hasta el extremo que no llegó a finalizar la carrera) aunque sus artículos en la prensa valenciana, como los de El Mercantil Valenciano, despertaban la admiración del profesorado; y su posterior salto a Madrid, en la capital, donde encuentra serias dificultades para hacerse con un hueco en la prensa.

Adversidades, también económicas, que no lograron alejar a Azorín de sus anhelados libros, tal y como refleja el historiador Francisco Fuster en su excelente introducción a la nueva antología azoriniana: «Como recordó en varios pasajes de sus libros memorialísticos, los primeros pasos en el oficio fueron bastante duros, pues a la dificultad -o más bien, la imposibilidad- de conseguir que los periódicos pagaran sus colaboraciones, se añadía la de tener que administrar los escasos ingresos con los que contaba. Así lo explica en dos entradas de ese diario ficticio en las que confiesa cómo, en los que tuvo que renunciar a casi todo, no se pudo privar de la compañía de un libro».

Escribe Azorín a finales del XIX, recién llegado a Madrid: «12 de marzo. Como allí (en los periódicos) no me dan nada, y además, lo poco que, a fuerza de mil penalidades, me manda mi pobre madre he tenido que gastarlo casi todo en pagar este cuartejo que habito y en comprarme alguna ropa… no me quedan más de quince pesetas para mantenerme durante treinta días. Por lo pronto, lo que voy a hacer es no gastarme un céntimo en nada… ni periódicos, ni revistas, ni libros. Ya sé que esto me será un poco difícil, porque yo soy capaz de quedarme sin comer por comprar un volumen nuevo, pero quitaré la ocasión, es decir, no pasaré por las librerías ni llevaré cuantioso caudal en el bolsillo».

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