Rodolfo Llopis: pacifista y ecologista
Jun15

Rodolfo Llopis: pacifista y ecologista

La profesora Adelina Sirvent, autora de la primera y única tesis  doctoral en España sobre Rodolfo Llopis, donde aborda aspectos hasta ahora  desconocidos del docente alicantino, publica nuevo libro con prólogo  de José Bono y ultima otro sobre su ideario pedagógico. FOTO: HÉCTOR FUENTES

Publicado en Información el 18 de mayo del 2015

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Adelina Sirvent es la autora de la primera y única tesis doctoral hasta ahora realizada en España sobre el distinguido político y pedagogo alicantino Rodolfo Llopis. Un trabajo de investigación que le llevó casi 14 años de dedicación, y que ahora está desembocando en una línea de publicaciones especialmente interesantes que ahondan en el perfil de Rodolfo Llopis, asombrosamente desconocido hoy para la gran mayoría del público pese a su inmensa contribución en la educación española.

De este modo, Sirvent ha publicado recientemente Rodolfo Llopis y el PSOE en el exilio (Uno editorial), con prólogo de José Bono, expresidente del Congreso de los Diputados. Aunque ahí no queda todo ya que Sirvent ultima nuevo libro, que llevará por título El ideario pedagógico de Rodolfo Llopis (IAC Juan Gil-Albert), que viene a sumarse a un año especialmente prolífico en lo que se refiere a estudios y proyectos sobre el pedagogo alicantino, con un documental en marcha (con guión y dirección de Francesc Picó) y el reciente homenaje que le brindó Toulouse al bautizar una calle con su nombre.

Respecto a El ideario pedagógico de Rodolfo Llopis, Sirvent analiza dos aspectos especialmente relevantes en la biografía del que fuera secretario general del PSOE y presidente de UGT, hasta ahora prácticamente desconocidos, como son su carácter pacifista y ecologista, y que fueron igualmente fundamentales para Llopis en su renovación del anquilosado sistema docente español al que se enfrentó.

De este modo, según apunta Sirvent, «Llopis intentó siempre educar desde la paz, ya que él estuvo muy afectado por las consecuencias de la I Guerra Mundial. En varios de sus escritos se puede ver todo esto, era un pacifista por naturaleza, y lo intenta transmitir a sus alumnos. Quería que tuvieran un espíritu pacifista, pero también crítico, en un mundo donde hay que luchar para que la gente tenga justicia y libertad, porque sin eso no puede haber paz. Además, era plenamente consciente de la necesidad de internalizar España, de crear lazos afectivos con otras naciones para saber respetarnos con otros pueblos».

Por su parte, Rodolfo Llopis fue un profesor también volcado en la defensa del medio ambiente, preocupado por inculcar estos valores ecologistas y de amor por la naturaleza en sus alumnos. El alicantino, que impartía clases como profesor de Geografía en Cuenca, organizaba salidas al campo y parques donde enseñaba a sus alumnos a investigar, e incluso motivó distintas iniciativas para la protección del patrimonio de esta ciudad en su pasión por el arte y la arquitectura.

«Todos estos pilares de la educación con la paz, la igualdad, el ecologismo o el arte, que se recogen en las leyes educativas de 1991, son plasmadas por primera vez en la II República por Rodolfo Llopis, quien los utiliza de forma natural en las aulas. Son los elementos transversales que ahora le damos una gran importancia en los colegios, y que cuando ningún programa oficial los atendía, fue Llopis quien los incluyó», señala Adelina Sirvent, quien asegura que fue Llopis el autor de la primera guía turística de España, que apareció publicada con prólogo de Pío Baroja.

Para Sirvent, Rodolfo Llopis es un intelectual increíblemente anónimo que revolucionó el sistema educativo desde que asumiera la dirección general de Enseñanza en el Gobierno de la II República. Un pedagogo de la escuela nueva, que absorbía y permanecía atento a los avances de esta misma materia en Europa, deseoso de introducirlos en España, que bebía además de las fuentes de la Institución Libre de Enseñanza.

«Fue artífice, y ahí se notan especialmente sus cambios, en la escuela primaria. Se afanó por mejorarla y para que la educación se extendiera a todas las clases sociales. Su política socialista es la de que todos los españoles tengan la opción de la enseñanza primaria y se crean así muchas aulas en las partidas rurales, olvidadas en el régimen anterior. Y, por otro lado, se interesa no solo por crear escuelas para erradicar en analfabetismo, sino que emprende una profunda reforma de las escuelas intermedias para que los docentes salieran lo mejor preparados. Y así, se organizan cursos de formación para maestros que habían terminado la carrera. Se eliminaron las oposiciones y se impartían cursos con los mejores pedagogos. Había un compromiso con la educación de calidad», afirma Sirvent.

Llopis (nacido en Callosa d’en Sarrià en 1895, y fallecido en Albi, 1983) es una pieza clave para la compresión de nuestra reciente historia, que también la francesa y por ende la europea, y que con mayor significado ha contribuido en la educación española en los últimos 100 años. Y, junto a su aportación fundamental para la definición de los artículos sobre la educación en la Constitución republicana, cabe recordar su importante participación en la evacuación de exiliados al término de la Guerra Civil de las comitivas socialistas de Alicante y Valencia a Orán, al estar en contacto con los colectivos y federaciones sindicales francesas que inyectaban los fondos necesarios. Maestro de maestros, Rodolfo Llopis fue elegido diputado por Madrid y Alicante, y se codeó con las más altas instancias del Gobierno en España y Francia.

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Toulouse dedica una calle al político y pedagogo alicantino Rodolfo Llopis
May05

Toulouse dedica una calle al político y pedagogo alicantino Rodolfo Llopis

Autoridades francesas y el Consulado General de España rinden homenaje al que fuera secretario general del PSOE y presidente de UGT en el exilio durante casi 30 años.

Publicado en Información el 13 de abril del 2015

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Primeras autoridades de Toulouse, junto al Consulado General de España en la citada ciudad francesa, rinden homenaje el próximo viernes 17 al político y pedagogo alicantino Rodolfo Llopis, en una simbólica ceremonia donde se bautizará una calle con su nombre recordando así la vida y legado del que fuera presidente del Gobierno de la República española (entre febrero y agosto de 1947), además de secretario general del PSOE y presidente de UGT en el exilio durante casi 30 años.

Llopis (nacido en Callosa d’en Sarrià en 1895, y fallecido en Albi, 1983) es una pieza clave para la compresión de nuestra reciente historia, que también la francesa y por ende la europea, y que con mayor significado ha contribuido en la educación española en los últimos 100 años. Un reconocimiento que vuelve a ponerse ahora de manifiesto con este acto, el próximo viernes a las 11.30 horas, impulsado principalmente por el sindicato francés Fuerza Obrera, al que estaba adherido Rodolfo Llopis durante el exilio.

Hasta la ciudad francesa de Toulouse se desplazará un equipo de las productoras valencianas Onair y Visual, que están elaborando un largometraje documental sobre la figura de Llopis, y que cuenta con la participación de familiares, historiadores y testimonios directos de referentes como Alfonso Guerra, Nicolás Redondo, Pablo Castellano, José Martínez Cobo, Manuel Simón o Amadeo Calzada, entre otros. Esta pieza audiovisual, con guión y dirección de Francesc Picó, y realización y montaje de Xavi Cortés, va encaminada a retratar, rescatar y difundir la memoria de Rodolfo Llopis en un siglo XX  marcado por la transformación social, política y cultural.

«La firme y tenaz vocación política de Llopis es consecuencia de una anterior, la de maestro y pedagogo, un campo en el que desarrolló una intensa y brillante actividad que culminaría con su nombramiento como Director General de Enseñanza Primaria en el primer Gobierno de la República. La educación del pueblo es, para él, la única manera de garantizar de manera permanente las libertades, la democracia, la justicia social y el progreso. El pensamiento y la acción política de Jean Jaurès será el referente del joven Llopis en su trayectoria de pedagogo y, posteriormente, de sindicalista y político», reza una de las partes argumentales del documental.

Junto a este largometraje documental, lo cierto es que en los últimos meses se han llevado a cabo distintas actividades con el fin de promover el legado del sindicalista alicantino. De hecho, recientemente, la Fundación Indalecio Prieto publicó la obra Rodolfo Llopis, pedagogo y político, que incluye investigaciones y artículos en los que se alude a su activa colaboración con la prensa de la época para la divulgación pedagógica; su papel decisivo en la eliminación del analfabetismo y su aportación fundamental para la definición de los artículos sobre la educación en la Constitución republicana; sus relaciones y amistades con las altas instancias del Gobierno, como Indalecio Prieto, Largo Caballero, Manuel Azaña, Negrín o los ministros Fernando de los Ríos y Marcelino Domingo; o su ayuda para la evacuación al término de la Guerra Civil de las comitivas socialistas de Alicante y Valencia a Orán con el Stanbrook.

«Cuando regresamos a Alicante en 1976, llorábamos los dos como niños»

Rodolfo Llopis Boye, nacido en Albi en 1939 durante el exilio francés, es hijo del alicantino Rodolfo Llopis. Emocionado, que también feliz ante el inminente homenaje de Tolousse, Llopis Boye dedicó también toda su vida a la enseñanza como profesor de inglés, aunque su idea era la de impartir clases en español, según relata en una conversación telefónica con este medio. «Pero como en las oposiciones tenía que pasar un año en España, y a mi padre le tenía prohibido el franquismo pisar suelo español, le prometí que no viajaría hasta allí hasta que no le dejaran. Y cumplí mi promesa», señala. Así, en 1976, cuando las fronteras se abren para los exiliados políticos, ambos tomaron un vuelo rumbo a Alicante. «Tomamos el avión juntos desde Tolousse. Viajé con él muy orgulloso. Él quería tomar un vuelo directo a Alicante, a El Altet, pero no había y paramos en Barcelona. Recuerdo que, cuando cruzamos los Pirineos, me agarró muy fuerte la mano y le vi llorar. Estuvimos los dos llorando como dos niños. Y, en ese momento, salió el comandante del avión con una copa de champán para celebrar su vuelta. Ya en Alicante, en el aeropuerto, había mucha gente esperándonos. Viajamos desde Barcelona con el Hércules, que venía de jugar un partido, y la gente no estaba allí por el equipo de fútbol, sino por la alegría del regreso de mi padre». Tras el vuelo, hubo un paseo por la Explanada entre padre e hijo, y de ahí al Puerto: «De aquí, de este muelle, salió mi barco», le dijo.

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Rodolfo Llopis: Maestro de maestros
Nov24

Rodolfo Llopis: Maestro de maestros

La Fundación Indalecio Prieto publica un libro en el que reivindica la memoria del político y pedagogo alicantino Rodolfo Llopis, presidente del Gobierno de la República española y secretario general del PSOE y de UGT en el exilio durante casi 30 años

Publicado en Información el 16 de noviembre del 2014

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4.1.1

Rodolfo Llopis, pedagogo y político, libro de reciente publicación bajo el sello de la Fundación Indalecio Prieto, viene a reconocer, recordar y rescatar la memoria y legado del dirigente político alicantino que, con mayor significado, ha contribuido en la educación española de los últimos 100 años.

Con investigaciones y artículos de los profesores Bruno Vargas Azemat y Alfredo Liébana; Beatriz García (Fundación Pablo Iglesias); y Alonso J. Puerta (presidente de la Fundación Indalecio Prieto), esta publicación aborda distintos aspectos de Rodolfo Llopis como su activa colaboración con la prensa de la época para la divulgación pedagógica; su papel decisivo en la eliminación del analfabetismo y su aportación fundamental para la definición de los artículos sobre la educación en la Constitución republicana; sus relaciones y amistades con las altas instancias del Gobierno, como Indalecio Prieto, Largo Caballero, Manuel Azaña, Negrín o los ministros Fernando de los Ríos y Marcelino Domingo (con los que trabajó cuando asumió la dirección General de Educación); su importante participación en la evacuación de exiliados al término de la Guerra Civil de las comitivas socialistas de Alicante y Valencia a Orán, al estar en contacto con los colectivos y federaciones sindicales francesas que inyectaban los fondos necesarios; y, por supuesto, la coordinación y gestión política cuando es designado presidente del Gobierno de la República española y secretario general del PSOE y UGT en el exilio durante casi 30 años.

«Él tenía la absoluta convicción de qué necesitaba el país, y era además un hombre muy práctico cuando otros apuntaban a la teoría. No consiguió una solución total, pero sí un avance importantísimo sobre una idea: la educación es una herramienta de construcción de ciudadanía», señala el investigador y profesor Alfredo Liébana, autor de uno de los artículos que integran este libro.

«Fue una persona capaz de organizar y liderar un gremio tan difícil como el de las escuelas, e hizo un trabajo extraordinario porque se rodeó con gente que había estado en Europa y tenía claro por dónde llevar a España: de hecho, España se pareció más a Europa por su trabajo que en cualquier otro momento», agrega.

Rodolfo Llopis, maestro de maestros, fue elegido diputado por Madrid y Alicante (por entonces, se podía optar a más de una circunscripción) en 1931, 1933 y 1936, aunque finalmente renunció a la capital para mantenerse ligado a su ciudad y provincia natal. Decisión que, en absoluto, no le impidió codearse con los dirigentes del Gobierno y los primeros puestos políticos de relevancia, al tiempo que trabajaba con los colectivos y federaciones más cercanas.

«Cuando llegó a la dirección General de Educación, tenía un amplio conocimiento de lo que se había hecho en otros países por una beca de estudios en Francia, con la que estuvo dos años. Por eso, para él, fue muy fácil hacer en poco tiempo lo que había funcionado en otros países, tanto en la construcción de escuelas como en las reformas del magisterio», apunta Liébana, quien destaca además su colaboración en los periódicos como articulista y periodista: «Ayudó en traducciones y mediaciones para que pedagogos de habla francesa publicaran en España».

En 1947, Llopis fue nombrado presidente del Gobierno de la República en el exilio, «porque era en quien más confianza tenían, y porque había trabajado con Fernando de los Ríos, Indalecio Prieto y Largo Caballero, los tres grandes líderes del socialismo, siendo su mano derecha. Y se enfrentó a Negrín, aunque formó parte de su grupo parlamentario».

Pese a su amplia trayectoria en el mantenimiento de la democracia como secretario general del PSOE y presidente de UGT en el exilio en Francia, en coordinación además con otros centros y grupos españoles como el de Mexico, además de todo lo hasta aquí anotado, Rodolfo Llopis continúa siendo hoy un dirigente político y pedagogo apenas reconocido.

«Cuando estamos en una situación de confusión política como la actual, no está de más comprender lo que ha costado hacer cada una de las cosas que tenemos a nuestro alrededor. Porque muchas veces no somos conscientes de las cosas que hay por el camino, como Llopis, porque los dirigentes comunistas tuvieron un homenaje en el proceso constituyente y Rodolfo Llopis, en cambio, estuvo totalmente alejado de aquello y fue injusto», concluye Alfredo Liébana.

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Rodolfo Llopis, en el recuerdo
Sep30

Rodolfo Llopis, en el recuerdo

La Universidad de Valencia inaugura la exposición “EX·IL: exiliats il·lustrats” que incluye objetos personales y libros del dirigente político alicantino, presidente del Gobierno de la República Española en el exilio, y secretario general del PSOE y presidente de UGT en las mismas circunstancias. 

Publicado en Información el 29 de septiembre del 2014

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El alicantino Rodolfo Llopis ocupó relevantes cargos en el Gobierno de la II República como Director General de Enseñanza Primaria en 1931 y 1933. Y, desde esta posición, fomentó la educación creando escuelas y nombrando docentes, jerarquizando la profesión de maestro con título universitario y salario digno. De este modo, puso en marcha un ambicioso proyecto que pretendía alejar a los mediocres del oficio de la docencia y el magisterio, con el propósito de dotar a las aulas españolas de una red de profesores competentes y preparados.

Ante la sublevación militar y el estallido de la Guerra Civil, Rodolfo Llopis fue presidente del Gobierno de la República en el exilio, y bajo las mismas circunstancias asumió otros cargos de responsabilidad al ser designado secretario general del PSOE (1944-1972) y presidente de la UGT (1956-1971). Falleció en la localidad francesa de Albi, en 1983, a los 88 años.

Cabía realizar una breve trayectoria del alicantino Rodolfo Llopis para hacernos una idea de la envergadura de su legado y memoria en un periodo clave de la historia de España. De hecho, solo a través de su epistolario personal, con cruce de correos entre significados políticos de la época, nos permite acercarnos y conocer con mayor exactitud un pasado nuestro no tan remoto.

Algunos de estos documentos y objetos personales del alicantino Rodolfo Llopis, custodiados por la Fundación Caja Mediterráneo, nutren ahora temporalmente la exposición “EX·IL: exiliats il·lustrats” de la Universidad de Valencia. Una amplia muestra, que se inaugura hoy, y que acoge el testimonio de numerosos intelectuales y políticos influyentes republicanos como Antonio Machado, Pedro Salinas, Tuñón de Lara, Luis Buñuel o Juan Negrín (que, recordemos, mantuvo la última sede del Gobierno de la República en la finca de El Poblet, en Petrer, próximo a la pedanía de El Hondón de Monóvar, desde donde partió al exilio junto a Rafael Alberti y María Teresa León).

Entre las piezas cedidas por la Fundación Caja Mediterráneo, cabe destacar tarjetas de visitas, obras personales, documentos de identidad (como el carnet de afiliado a la UGT), fotografías en su gabinete de trabajo, el manual del estatuto jurídico de los refugiados españoles e, incluso, una réplica de la placa de la calle que lleva su nombre, en la localidad francesa de Albi, donde falleció.

“Algunos no regresaron jamás. Otros volvieron años después. De los más de 500.000 hombres y mujeres, la mayoría anónimos, que se vieron obligados a abandonar el territorio español ante la conflagración civil, se recogen aquí 36 perfiles”, anuncia la exposición que tiene lugar en el centro cultural de La Nau, en la Universidad de Valencia, y agrega: “Vidas truncadas y vidas reconstruidas más allá de las fronteras. Muchos de los que no volvieron desearon hacerlo, pero también hubo aquellos que, pudiendo regresar, jamás lo hicieron”.

La exposición se completa con los dibujos que 36 ilustradores valencianos han realizado por cada una de las 36 figuras incorporadas a esta muestra, que en el caso del alicantino Rodolfo Llopis se ha encargado de retratar Martín López.

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